En el Consejo Plenario de la CTP (Comunidad de Trabajo de los Pirineos) en Toulouse.

Julián Galán Fernández juliangalan.es

En el Consejo Plenario de la Comunidad de los Pirineos celebrado en Toulouse, donde tuvo lugar un Foro de las Iniciativas Transfronterizas del Programa Operativo de Cooperación Territorial España-Francia-Andorra (POCTEFA), en calidad de Director General de la AEIE TGC-P.

Julián Galán Fernández juliangalan.es

Julián Galán, Director General de la AEIE, en el Comité de Dirección de los Estados Español y Francés para la AEIE TGC

Julián Galán: La hora de las políticas fiscales y monetarias expansivas en Europa

Julián Galán Fernández juliangalan.esEuropa lleva un largo período sumida en la profunda ideología del austríaco Friedrich Hayek, por imposición del Gobierno alemán y del Bundesbank, instituciones que representan la ortodoxia estricta de las políticas de oferta (recortes, reformas estructurales, rigor en el déficit). Del eje franco-alemán, que fue locomotora política y económica de la integración europea se ha pasado al potente y miope eje Berlín-Frankfurt (Merkel-Bundesbank), que impone inmisericorde el ritmo de, lo que cree ser, la recuperación de la Zona Euro.

Los objetivos de estas ácronas e intemporales políticas constituye una ambición a la baja: sortear la temida tercera recesión o, en el mejor de los casos, permanebcecer en un estancamiento secular a la japonesa, pues los resultados de las mismas (crecimiento raquítico y proximidad a la deflación) en la Zona Euro en general y en Alemania en particular no muestran más que un conformismo conservador e inmovilista.

Muchas son las voces ya que intentan hacerse oír en los principales foros de decisiones al grito conocido de «¡Es la economía, imbécil!», intentando hacer despegar el famoso helicóptero pilotado por Keynes arrojando billetes. Entre los economistas se acude a la metáfora del «helicóptero arrojando billetes» para hacer alusión a la estimulación de la demanda global con políticas fiscales y monetarias expansivas (aumento de la inversión, estímulo del consumo, flexibilidad en el rigor del déficit, etc.).

Pero el mantra de rigor y ortodoxia parece ser impermeable a esta lluvia de recetas keynesiano-krugmanianas que nos mantiene, aún con la constatación de los persistentes datos de crecimiento inferior al 1 por ciento y la inflación coqueteando con el cero por ciento, en la idea de que este es el escenario al que mejor podemos aspirar.

Esto lo demuestran las medidas adoptadas por la nueva Comisión Juncker, que hacen mantener a la Unión Europea en la metodología de toma de decisiones que la caracteriza: «demasiado tarde, demasiado poco», de anunciar un espejismo de Plan de Inversión de 315.000 millones de euros, apoyado en la fe del milagro de la multiplicación del pan y los peces, al detallar que en inversión pública real sólo habrá 21.000 millones, es decir, de dinero fresco (16.000 millones de la Comisión y 5.000 millones del Banco Europeo de Inversiones) y que el resto se obtendrá de la colaboración público-privada (siempre y cuando el sector privado considere que de esas inversiones se podrá obtener la suficiente rentabilidad), lo que supone un apalancamiento financiero de 1/15 (por cada euro público, 15 deben ser aportados por el sector privado), dejando este «Plan Juncker» más en el ámbito del dogmatismo de fe que en el ámbito del voluntarismo político real.

Europa necesita con urgencia un viraje decidido y sin complejos hacia posiciones sólidas en la implementación de medidas para superar la situación: es consciente de que es la hora de la inversión para estimular el crecimiento, pero anuncia un plan de inversión descafeinado dejándolo en manos del sector privado (demasiado tarde, demasiado poco); es consciente de la necesidad de una política monetaria expansiva, pero no se termina el BCE de decidir por la compra de deuda masiva (demasiado tarde, demasiado poco); empieza a darse cuenta de los escasos resultados de la ortodoxia en las políticas de oferta, pero no termina de aplicar verdaderas políticas de demanda, y como siempre acaba ocurriendo, tendremos que decir otra vez: demasiado tarde, demasiado poco.

Julián Galán

Julián Galán: Compra masiva de activos por el BCE: ¿vinculada a un objetivo social?

compra_activos_bceDesde hace tiempo, muchos somos los que nos hemos sumado en reclamar la articulación de una agenda política que incorpore medidas fiscales y monetarias expansivas, y en esa línea parece que el BCE ha decidido actuar, tras una gran  expectativa generada durante los últimos meses, en torno a una posible compra masiva de activos financieros, deuda pública y privada, por parte del banco de Frankfurt.

Hace unos días hemos asistido al anuncio del presidente del BCE, Mario Draghi, poniendo en práctica su famosa y archiconocida frase de julio de 2012: “Haré todo lo que tenga que hacer para evitar la ruptura del euro”, de compra de activos financieros, principalmente deuda soberana, por importe de 60.000 millones de euros al mes hasta septiembre de 2016, lo que supone un total de 1,14 billones de euros, siguiendo la estela marcada por la FED estadounidense.

Sin duda, es una noticia en la línea de poner en marcha de políticas monetarias expansivas, si bien el objetivo de esta adquisición de activos, anunciado por el propio Draghi, es el aumento de la inflación al 2% de media en la UE y evitar así el riesgo de deflación que pesa sobre las economías europeas, que aunque es un objetivo a tener en cuenta, adolece de otros objetivos de carácter social, aspecto fuertemente afectado desde el inicio de la crisis y totalmente olvidado por la Troika europea.

Es, pues, una medida aplaudida por los que reclamábamos medidas expansivas y políticas keynesianas, frente a la ortodoxia alemana, pero cuyo objetivo se vincula estrictamente a una métrica macroeconómica poco sensibilizada con la vertiente social. Mucho más aplaudida hubiera sido vincular esta medida de compra de activos a la tasa de desempleo de la UE o a la tasa de crecimiento, más que al nivel de deflación únicamente. Porque si esta medida se extiende hasta septiembre de 2016 con el objetivo de elevar la inflación al 2 % de media en la UE, ¿ello quiere decir que si antes de esa fecha se alcanza dicho objetivo, quedaría en suspenso o se cancelaría la compra mensual de activos? ¿Incluso si no hubiera dado tiempo a notarse sus efectos en la tasa de crecimiento o en la tasa de desempleo? Sin duda rozar la deflación es una cuestión a tener en cuenta, pero se siguen manteniendo ciertos parámetros de medición estrictamente economicistas, obviando cualquier consecución de objetivos a nivel social. La compra masiva de activos realizada por la FED se vinculó directamente al objetivo de crecimiento del PIB, sin duda un objetivo más complejo y ambicioso, pero que sin duda le ha funcionado a los EEUU permitiendo tasas de crecimiento en el último trimestre de 2,6 % (cifra que pudiera parece modesta hace algunos años, pero cobra cierta importancia comparada con las tasas de crecimiento que manejamos en la actualidad).

Otra medida, adoptada recientemente por la nueva Comisión Juncker, que hace mantener a la Unión Europea en la metodología de toma de decisiones que la caracteriza, de anunciar un espejismo de Plan de Inversión, en este caso de 315.000 millones de euros, apoyado en exceso en el concurso del sector privado, al detallar que en inversión pública real solo habrá 21.000 millones (16.000 millones de la Comisión y 5.000 millones del Banco Europeo de Inversiones) y que el resto se obtendrá de la colaboración público-privada (siempre y cuando el sector privado considere que de esas inversiones se podrá obtener la suficiente rentabilidad), lo que supone un apalancamiento financiero de 1/15 (por cada euro público, 15 deben ser aportados por el sector privado), dejando este “Plan Juncker” más en el ámbito del dogmatismo de fe que en el ámbito del voluntarismo político real.

Por ello, seguimos insistiendo los que reclamamos un papel más activo, expansivamente  hablando, en la necesidad de adoptar medidas sin tibieza y que sea abandonada definitivamente la losa persistente del complejo austericista y se dé un giro verdadero a los principios de una Unión Europea perseguidora de una auténtica cohesión económica y social.

Julián Galán

Julián Galán: El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras: un nuevo orden económico mundial.

CCfzMUVWAAAaJrh.jpg_largeLos organismos de Bretton Woods (el Banco Mundial y el F.M.I.) han sido, durante décadas, certeros en los diagnósticos de las coyunturas y de las crisis económicas que han aquejado el orden económico mundial, pero resultan cada vez más alejados de la agenda realista y adaptada que requiere hoy día el sistema económico internacional, donde los países emergentes, los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India y China) no tienen una representación en estos organismos, acorde con su peso en la economía mundial actual.

En la historia reciente, las recetas económicas han pasado por la dicotomía de las doctrinas de los economistas de “agua dulce” o de “agua salada”, como se les conoce en EE.UU. a las doctrinas de la Escuela de Chicago, de la zona de los grandes lagos (neoliberales), o de las Escuelas de ambas costas, Harvard y Princeton, de ideología keynesiana. Estas recetas podrían tener cabida a lo largo del S.XX, donde las crisis han tenido unos paradigmas repetidos (inflación vs. desempleo) y donde se han ido igualmente alternando recetas de estas dos doctrinas (llegando a asentar la defunción ideológica de Keynes, e incluso posteriormente lo que se ha venido en denominar su resurrección dulcificada a través del Nobel Paul Krugman).

Estas doctrinas, aplicadas por distintos gobiernos, en distintos momentos y ante desafíos conocidos (alto desempleo-baja inflación o alta inflación-bajo desempleo) han permitido, en mayor o menor medida, una cierta capacidad de actuación en el sistema económico, bien modulando la demanda global o bien reestructurando la oferta agregada. Pero llega 2008 y todas las doctrinas, Escuelas económicas y recetas conocidas se desploman a la misma velocidad que lo hizo Lehman Brothers.

banco-asiatico-de-inversiones-en-infraestructuraLa crisis económico-financiera de 2008, aun considerando haber superado el ecuador de la misma, ha dejado una resaca que se prevé larga, basada en un crecimiento medio bastante más reducido de lo conocido hasta ahora, con un desempleo elevado y una inflación próxima a cero, lo que ha roto con los paradigmas que hemos conocido en el S.XX colocándonos ante una situación totalmente nueva: lo que los economistas llaman una “crisis a la japonesa”, con bajo crecimiento y baja inflación -estanflación- aderezado con un elevado desempleo, lo que hace muy difícil que las recetas conocidas hasta ahora se puedan aplicar a esta situación.

Los nuevos problemas adolecen de nuevas recetas y estas pasan, sin duda, por un papel más relevante de los BRIC y una reforma profunda de los organismos de Bretton Woods (si no por la sustitución por otro orden institucional nuevo). Y así parecen entenderlo los países emergentes que, hastiados de no verse integrados ni representados en estos obsoletos organismos internacionales, han decidido reestructurar ellos mismos el “statu quo” ante la parálisis intencionada de los países que hicieron esos organismos a su medida.

Vimos los primeros pasos en julio del año pasado con la creación del Nuevo Banco del Desarrollo (o Banco de los BRICS) y lo volvemos a ver con la puesta en marcha, hace un par de semanas, del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII). Pero además, pese a la negativa expresa de los EE.UU., la práctica totalidad de los Estados miembros de la UE (incluida España) ha decidido formar parte como miembros fundadores, lo que sin duda, no obedece a la firme convicción de estos países en que es necesario cambiar el “statu quo” sino al miedo de dejar escapar una locomotora que se sabe capaz de crear un nuevo orden económico mundial, con ellos o sin ellos.

Julián Galán Fernández

Publicado en CEF (Centro de Estudios Financieros): https://acef.cef.es/banco-asiatico-inversion.html

 

Julián Galán Fernández: La TCP, en camino

ferrocarril04-gLa propuesta de la Comisión Europea (CE) sobre la revisión de las Redes Transeuropeas de Transporte no desdibuja en absoluto el proyecto de la Travesía Central del Pirineo (TCP), un proyecto que incluye un túnel de 40 kilómetros horadando el Pirineo por su parte central y que solo es comparable con obras del calibre de los túneles de San Gotardo o del Canal de la Mancha. La CE ha estimado que el proyecto deba incluirse en la Red Global, lo que supone seguir aportando ayudas comunitarias al proyecto en su fase de estudios preliminares.

Julián Galán FernándezDebe tenerse en cuenta la complejidad del proyecto y su fase en estado inicial, que consiste en la elaboración de los estudios preliminares de trazado, estudios de rentabilidad socio-económica y estudios de viabilidad financiera, objeto y misión de la Agrupación Europea de Interés Económico que dirijo. Por tanto, la CE ha decidido que, sin disponer de estudio informativo, de debate público necesario en Francia, sin disponer de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) ni de un proyecto constructivo, el plan se encuentra en una fase muy temprana para su inclusión en la Red Básica.

Esto no impide, como tienen por objetivo los Gobiernos francés y español, que en la revisión de la Redes Transeuropeas del Transporte que se realizará en 2023 se incluya este proyecto dentro de la Red Básica, objetivo que será una realidad.

La inclusión en la Red Global de la TCP supone recibir ayudas comunitarias para este proyecto de 5 millones de euros, que reibiría una ayuda para estudios del 50% ya que el presupuesto total es de 10 millones de euros, 5 aportados por la Unión Europea, y 2,5 millones por el Gobierno francés y la misma cantidad, por el español para el periodo 2010-2015.

travesia-centralA partir de 2015, con los estudios elaborados por la AEIE se iniciará el debate público en Francia y las consultas previas de impacto ambiental y redacción del estudio informativo en España, para dar inicio en 2017 a la fase de información pública y el estudio de alegaciones. Para el año 2018 se estará en situación de aprobar la DIA y el estudio informativo con lo que la licitación del Proyecto Constructivo está prevista para 2019 y su aprobación en el 2022. Esto supone que en 2023 estaremos en condiciones de sacar a licitación las obras, fecha en que la CE revisará las Redes Transeuropeas de Transporte, y en una situación muy ventajosa para su inclusión en la Red Básica y de adquirir el compromiso de finalización del proyecto en el año 2030.

La situación privilegiada de Aragón, formando parte del corredor central y del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, convirtiendo así a Zaragoza en el principal nodo logístico de España, centro vertebrador de las conexiones ferroviarias del sudoeste europeo, jugará un papel clave de tal magnitud que la CE no podrá obviar a la hora de la inclusión del proyecto TCP en la Red Básica en su revisión de 2023. Por todo ello, la puesta en marcha de la TCP es necesario y más que factible en 2030.

Publicado en:

Julián Galán Fernández: La TCP, en camino ( El Periódico de Aragón )

TODAS LAS MEDIDAS APROBADAS POR EL GOBIERNO: Estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. (Normativa actualizada)

Declaración del estado de alarma:

Medidas generales:

Medidas de los Ministerios – Autoridades Competentes Delegadas

Ministerio de Sanidad:

Ministerio de Defensa:

Ministerio del Interior:

Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana: